sábado, 18 de julio de 2015

La agonía del cisne



La agonía del cisne / O. Moré/ CUBA


Prólogo



En el  92, después de Cristo, hacía un año que el esclavo había regresado de la guerra en Abisinia. 

Nubia, su isla en el estanque, parecía se hundiera lentamente. Los cisnes negros dominaban toda el agua, hasta más allá del círculo del horizonte.

El esclavo temía que un día el agua lo anegara todo, y entonces escribía. Siempre había pensado, o quizás lo había leído en algún olvidado papiro, que la escritura era una tabla a la que asirse cuando el agua, irremediablemente, viniera a cercenar su cuello.

Y un día el esclavo se dijo que tenía que olvidarse  del agua circundante y del presumible hundimiento de la isla, y se refugió en su cabaña de juncos como si de un asceta se tratara, y se dedicó a leer todo antiguo papiro que cayera en sus manos  al mismo tiempo que seguía escribiendo y escribiendo. De ese ascetismo nacieron unos raros poemas  que hablaban de otros cisnes congéneres de su estanque.

Pasados unos años el esclavo salió de la cabaña, se fue hacia al horizonte y en la delgada piel de éste tatuó los poemas, justo unos centímetros por encima de la costura que unía al cielo con la tierra. Y aunque no acabó de tatuarlos todos, porque el horizonte cada vez era más difícil de encontrar y un aciago día el esclavo, en su búsqueda, se perdió entre la maleza y murió, allí continúan tatuados los que, recogidos bajo el nombre de La agonía del cisne, el esclavo pudo terminar.

En un cuaderno encontrado junto al cadáver del esclavo había una nota escrita en tinta verde que decía: “He descubierto en los papiros de otrora que hubo cisnes-esclavos que hablaban en el idioma de la laguna y no en el del estanque, y que otros, aquellos cisnes inclasificables, lo hacían en el idioma del mar, esto último me ha maravillado, porque el cisne está predestinado al cerco azogado de la laguna. Estos raros versos están escritos en ese idioma, en el idioma del mar, donde el agua no está quieta ni estancada, sino que se mueve libremente."

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Los poemas del esclavo nubio:



La agonía del cisne










Ámalo libre.
Ama el modo en que ignora que tú existes.
Ama al cisne salvaje.

Luis Rogelio Nogueras



El ave cándida y grave
tiene un maléfico encanto…

Delmira Agustini.




A este cisne le encanto y le retuerzo el cuello…

Paul Éluard











Hamlet y el cisne



Hamlet y el Cisne divagan
por una noche entrecortada y húmeda.
Sus cabezas están perdidas en el aire
y una tristísima luna gotea su soledad
en el mismo traje de la noche.

Hamlet y el Cisne parecen volutas de humo
que se esfuman de manera salvaje.
Sobre el peso de sus cuerpos
el propio peso de la noche.

Hamlet y el Cisne divagan,
detrás quedan el alacrán, el sinsonte,
 la orquídea…
Los sauces lloran
y tercian sus ramas en las ramas de la noche.

Hay una sombra que los sigue.
La sombra también divaga.


1992




Charlot y el cisne


Charlot a perdido sus zapatos,
descansa tendido a orillas del lago.
El cisne lo contempla con cautela.
Charlot agranda el lago con una enorme lágrima,
el cisne huye, huye, huye…

El agua ondula…

Charlot refleja su cuerpo y se lanza.
Ondula el bombín, el bigotillo, el bastón, el paraguas.
Su cuerpo se sumerge mientras su imagen
(su misteriosa y ridícula imagen)
flota y ondula, lenta, majestuosa.

El cisne regresa, su cuello es un signo,
un código que no logro descifrar.

Sobre la imagen de Charlot
el cisne abre inconmensurablemente las alas
y se posa.

Charlot queda sepultado para siempre.

1992





Moisés y el cisne



Sinaí está cubierta de arenas movedizas.
Moisés está ahogándose entre granos y granos de arena.
Las tablas parecen borrarse débilmente.
Moisés es un grito en medio del desierto,
sólo una noche estrellada podrá salvarlo.
Moisés espera la noche.
En las delgadas arrugas del cielo
un cisne vuela.
 Luego desciende al oasis y se posa.
Moisés es un escualo desprovisto de colmillos,
no obstante muerde la cola del cisne.
El cisne se eleva a la constelación del Centauro,
y Moisés, de un certero salto, escapa a galope ligero.

1992



Spielberg, ET y el cisne



El cisne mitad ave, mitad máquina,
está llorando sobre sus circuitos eléctricos
toda la agonía que sufre un robot.
Spielberg consuela al cisne;
su idioma sincretizado por el agua
quizás salve al cisne del invernal insomnio.

ET, por su parte, con su largo dedo señala al cielo
y muestra su home
(todas las estrellas vestidas de la plata más común).
Allí también hay cisnes de raros colores
envueltos en la magia de la cibernética.

Spielberg apaga sus ojos:
en medio de la penumbra el cisne revienta en la movie.
Él señala la pantalla blanca de la luna,
pero, a diferencia de ET, su dedo no brilla.

El cisne deambula con su agonía;
ET y Spielberg  lo consuelan.

Ésta vez el cisne es observado.



1992



Leda y el Cisne.


 Leda tiene una sonrisa tímida,
es una herida de arma blanca,
o de alma blanca, en la cara.
Sus dudas resbalan por el cuello del Cisne,
se evaporan y gestan otras dudas.

El cuerpo desnudo de Leda
es el cuerpo desnudo del Cisne.
Los cuerpos desnudos de ambos
son un plumaje de pose existencialista.
Mientras Leda retuerce el cuello del Cisne
el Cisne la embiste con una mirada de pánico.

Leda y el Cisne se aman y se matan.
¡Mira, Leda, este cielo de comadreja azul!
¡Mira, Cisne, este pecho de cristal anodino!
¡Canta, Leda, un sol de notas blandas…!
¡Besa, Cisne, mi sexo majadero
mientras las estrellas caen de costado!

¿Dónde está la araña metálica
que tejerá las nuevas plumas de sus trajes?
¿Cuánta agua dormirá sobre el lago
donde los abedules que ya no existen
se mezclarán con las palmas solas del patio?

¿Podrán Leda y el Cisne seguir mezclándose y existiendo?

Esas rosas que abren en otoño
pueden alimentar seguro a Leda…
Pero el Cisne, el pobre Cisne nihilista de cuello deshecho,
morirá de hambre y de amor.


1992




La agonía del cisne



El cisne ilusorio,
ridículamente ilusorio,
destapa su cráneo ceniciento
en un desmedido afán
por truncar su agonía.
Bate las alas con increíble destreza,
con la feroz destreza de un ave rapaz,
pero está trémulo su cuello nacarado,
y se dobla, se quiebra inusitadamente,
mientras el martirio de su fiebre
recorre su cuerpo fusiforme
de ave hermosa y rara.

¡Cómo agoniza el cisne en el mismo
espejo sensitivo del agua que lo creó!

1992



Cisne Incoloro



Tomó su pluma el cisne incoloro
y escribió poemas sobre su propio mundo,
en los que cisnes de plumajes hirsutos y enredados
cobijaban lúdicos peces bajo sus alas.

Escribió, además, esquelas
para batracios y otros anfibios,
y no faltaron las misivas
a la hembra cisne de figura rosada.

Pero sólo fue comprendido
por aquel otro cisne incoloro ya muerto.


1992





Elogio del cisne




Hay una gracia en el cuello del cisne,
una gracia inefable y exótica.
Es el mismo cisne de alabastro de Guillén,
el mismo cisne de rostro meditabundo,
el mismo cisne que queda suspendido en el agua
donde su cuello palpita y seduce.
Es el mismo Cisne Salvaje de Nogueras,
el mismo de Da Vinci y Matisse,
el mismo cisne.


1992



O. Moré
2015

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