sábado, 7 de noviembre de 2015

Realidades


Penitencia del fabulador /O. Moré / CUBA




Realidades
 (Endecasílbaos heróicos)

En esta realidad casi suicida
que el día me depara con crudeza,
pensé que la falsía estaba presa
 o dentro de un cajón, yerta y podrida.

En otra realidad (mi antigua vida)
mataba con instinto la incerteza,
tal como mi caballo, vital pieza,
ganaba al ajedrez una partida.

Mas hoy, que he desmontado  realidades
(la de ayer,  la presente y la futura),
he visto variopintas  falsedades.

No sé si esto es un signo de locura
y habré de inocularme más verdades
por  estas catalepsias de impostura.

O. Moré
2015

viernes, 30 de octubre de 2015

Décimo Autorretrato




Ritual del pasajero sin lluvia / Julio César Rodríguez Aguilar / CUBA

Décimo autorretrato

(décima en endecasílabos heróicos. Acentos 
obligatorios en 2ª, 6ª y 10ª sílabas)


No soy ese animal que se levanta
y lame sus heridas de postguerra,
y luego va arrastrando por la tierra
el típico disfraz que le suplanta.
Ni menos el iluso que se encanta
con visos de pueriles profecías;
a mí los rezos, “trovas”* y utopías
dejaron de vibrarme bajo el pecho.
Yo sólo soy un hombre algo deshecho
que escribe en un papel sus ucronías.


O. Moré
2015

*Según la acepción cubana:
 TROVA f. Cub. Apelación que persigue un fin utilitario: conseguir algo, convencer a alguien, etc.
(El habla popular cubana de hoy / Argelio Santiesteban)


Julio César Rodríguez Aguilar

Más de este artista AQUÍ

domingo, 11 de octubre de 2015

Verde para Idoia.

Mi amiga +Ayla Michelle publicó estas hermosas fotos en G+ y, en un ataque de repentismo, me inspiraron estas décimas que hoy comparto con ustedes. Gracias, como siempre, por vuestra visita.


Hayedo / Foto de +Ayla Michelle 

Hayedo II / Foto de +Ayla Michelle 

Verde para Idoia



Verde bosque, verde vida,
verde camino a la luz,
verde hojarasca, capuz,
sobre la tierra dormida.
Verde la savia atrevida
alimentando el madero;
verde el musgo lisonjero
travestido en la raíz.
Verde Roncal, el tapiz
de Idoia por el sendero.

Verde su nombre que flota
en el remanso del agua,
verde la blusa, la enagua
de la virgencita ignota.
Verde la esperanza rota
en los sueños del pasado,
y verde el verde tocado
en la testa del paisaje.
Verde este verde homenaje
que verde tú has retratado.

O. Moré.
2015



lunes, 5 de octubre de 2015

Experimentando con el soneto

Cielo Rojo / Omar Ortiz / México / Más de este artista AQUÍ y también AQUÍ



Ángel III /Omar Ortiz / México

En un principio este soneto era para ilustrar un dibujo mío  que no llegó a buen término; quizás un día vuelva a retomarlo. De momento creo que la obra de este excelente hiperrealista mexicano le viene, nunca mejor dicho, que ni pintada. 
No sé si la calidad del soneto sea la más idónea, pero trabajar en él, tratando de, con un discurso sencillo, describir lo que había en el dibujo y, a su vez,   encorsetado en esta variante de la estrofa sáfica, no fue nada fácil, pues hacer coincidir los acentos es una tarea  ardua, al menos para un aprendiz como yo. No obstante, no puedo decir que esta experimentación, a pesar de todo, no haya sido placentera. 
 Disfruto dibujando y escribiendo, y aunque a veces los hijos que me nacen no sean todo lo perfectos que debieran ser (quizás sea el caso de este soneto)  es mi hijo, un hijo del aprendizaje, y yo nunca reniego de ellos. Espero vuestros certeros comentarios.


Soneto para una dama sobre fondo rojo
(soneto sáfico)


( Este soneto está conformado por 
versos endecasílabos sáficos puros plenos: acentos obligatorios en 1ª, 4ª, 8ª y 10ª sílabas, cesura después de la 5ª sílaba; y
pentasílabos adónicos: acentos en 1ª y 4ª sílabas. 
La rima es asonante)



 Sobre ese fondo que no dice nada
grita un vacío que lo dice todo.
Sales del lienzo,  destruyendo el rojo,
libre y  con alas.

O quizás seas la devota dama,
diosa de un cielo que amanece solo,
hija del parto  de un artista ignoto,
ebria del alba.

Pinto tu espacio de otras flores vivas
como si fueras un rosal hambriento
falto de espinas.

Bebo tu néctar, pues sin duda muero
roto y sangrante por la cruenta  herida
dentro del cuerpo.


O. Moré

2015

Génesis / Omar Ortiz / México

sábado, 26 de septiembre de 2015

A propósito del pez...

Perla Marina / O. Moré / CUBA

A propósito de Fábula del Pez (dibujo y décima), la poetisa +Ainaroa (Jordana Amorós) me regaló su propia visión decimada. Aquí la traigo, y con gusto la comparto con todos vosotros.



de Ainaroa:

ARCOIRIS 


Un destello que tremola
bajo el agua...es solo un pez,
un pez  y de  cuando en vez
el capricho de una ola.
Eso no admite una sola
excepción, así diamante
cada escama lo vibrante
de un arcoíris florido
o luzca descolorido.
Es un pez, y ya es bastante.

Por esa misma razón
un hombre es un hombre y basta,
 que nadie mire su casta, 
pelo, pluma o condición.
Y quien niegue esta cuestión
por alguna nimiedad
de matices, con ruindad,
no merece lo de " homo"
y "sapiens", !ni por asomo.!!
Dudo de  su humanidad.

Mejor buscar lo que una 
y no lo que nos aleje,
ese es de siempre el buen  eje
que orquesta nuestra  fortuna.
Hijos de la misma cuna
e iguales, me desgañito
 defendiendo lo infinito
 de la posibilidad 
que ofrece la variedad.
Y así el mundo es más bonito.

2015










lunes, 21 de septiembre de 2015

Fábula del pez

Fábula  del pez / técnica  mixta / O. Moré / CUBA

a petición de mi amigo +Gildardo López Reyes 

Fábula del pez

Allá en el lejano oriente
un pez de raza imprecisa
quiere cambiar de camisa
y nadar contracorriente.
Este pez tan inocente
vive como un alma en pena,
se esconde bajo la arena
pues le injurian por su anhelo.
Y es que el pobre “pecezuelo”
sueña  ser una sirena.

O. Moré


domingo, 13 de septiembre de 2015

De vientos, bestias y fieras (décimas)

BYAKKO
Byakko es una palabra japonesa que significa Tigre Blanco. En la mitología japonesa se refiere a uno de los cuatros monstruos divinos que representan a los puntos cardinales. Byakko tiene la apariencia de un tigre blanco haciendo referencia al oeste y simboliza, también, el elemento rayo o aire. Se dice que su rugido es capaz de llamar a la tempestad y que es capaz de provocar abrumadoras tormentas eléctricas. Sus alas son como las de un ángel.

De vientos, bestias  y  fieras.

(Décimas independientes que hablan de temas disímiles utilizando las palabras arriba mencionadas
para crear las metáforas de sus discursos)


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Regresa el viento insaciable
silbando su melodía,
y en una cruda ironía
me vuelve bestia indomable.
Yo siempre fui fiera amable,
pero él viene y me repuja
con su erosión y dibuja
escamas sobre mi piel.
El viento es férreo cincel
que me esculpe y que me embruja.

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Ella, mi Erato, traviesa,
dispone su carne blanca
cuando con gracia se arranca
la túnica color fresa,
y en un rapto de fiereza
me araña hasta el corazón.
El viento ya es un ciclón
devastando todo afuera.
Ya no hay musa, es la quimera
quien atrapa mi pulsión.

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Un tigre ruge en mi alma
igual que el viento invernal
ruge al volcán visceral
que duerme su sueño en calma.
Y al rugir se me desalma
imperiosa la estructura.
Me siento una abreviatura,
un epítome sencillo;
un derribado castillo
de naipes en miniatura.

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Tienen el viento y la fiera
en común algunas cosas:
suelen ser almas rabiosas
dominando la pradera.
El viento taimado espera
para arrasar con crueldad
lo mismo que su otredad,
la fiera de garra y fauces.
Visten los mismos disfraces
para ocultar su maldad.

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Quizás cuando ulule el viento
y repte por la montaña
yo pueda en mi telaraña
deshilar mi pensamiento.
Quizás en ese momento
comprenda que cuando tejo
con este hilo complejo
lo ignaro del inconsciente,
soy la araña impertinente
que se observa en otro espejo.

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Cuando los aires son turbios
igual que ríos revueltos
los designios vuelan sueltos
cual pájaros de suburbios.
Y en estos raros disturbios
la fiera obcecada acecha;
prende con saña la mecha
y aguarda por la explosión.
Más tarde, con presunción,
se relame  satisfecha.

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La bestia que habita dentro,
en el cuerpo del humano,
precisa de dura mano
cada vez que es epicentro.
Y por bruto que el encuentro
resulte en el interior,
recuerda, siempre es mejor
el hombre que vence y doma
a la bestia que se asoma
tras un brote de furor.

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Soplan los vientos taimados,
rugen las fieras hambrientas,
vuelan las aves sedientas
de cielos desenjaulados.
Y yo, herido en los costados,
sangrando por cada poro,
soy la bestia, soy el toro,
al que han vencido en la lidia.
Agonizo en la perfidia
del mismo ruedo que adoro.

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Cuando dije ser felino
como un tigre siberiano
me dijeron que un cubano
no llegaba ni a minino.
Miré despacio al cretino
y le dije con bravura:
Tras esta endeble armadura
de gatito de arrabal
inverna un tigre real
que no teme a tu impostura.

El tipo remolinó
como un furioso huracán
y a su rostro en Leviatán
la ira lo convirtió.
Un tornado me lanzó
de palabras injuriosas,
y yo, con unas pasmosas
maneras de gato etíope,
lo dejé parado y miope
al lanzarle blancas rosas.

Las rosas eran poemas,
eran décimas guajiras,
hechas de mi piel, las tiras
arrancadas, mis eccemas.
Así rompí sus esquemas:
a cada lanza una flor.
Y nunca tuve temor
porque tigre me sentía;
aunque mi voz no rugía
yo era tigre rugidor.




miércoles, 2 de septiembre de 2015

Romance de la niña mala, del poeta cubano Raúl Ferrer

Óleo de Lola Rodríguez / Barcelona / España

Romance de la niña mala

de Raúl Ferrer



 Un vecino del ingenio
dice que Dorita es mala,
para probarlo me cuenta
que es arisca y mal criada
y que cien veces al día
todo el batey la regaña.

Que a la hija de un colono,
le dio ayer una pedrada,
y que la del mayoral
le puso roja la cara,
quién sabe con qué razones
por nosotros ignoradas.

Que si la visten de limpio
al poco rato su bata
está rota o está sucia,
que anda siempre despeinada,
que no estudia la lección
y nunca sabe la tabla,
que el sábado y el domingo
se pierde en las guardarrayas
persiguiendo tomeguines
y recogiendo guayabas.

Y yo pregunto: “Vecino,
vecino de mala entraña,
¿quién puede decir que sea
por eso mi niña mala?.
Si hubieras visto lo íntimo
de su vida y de su alma
como lo ha visto el maestro
¡Qué diferente pensara…!

Verdad que siempre está ausente,
pero si viene no falta,
entre sus manitas breves
un ramo de rosas blancas
para poner al Martí
que tengo a mitad del aula.
Con quien no tenga merienda
parte a gusto su naranja;
si cantamos al salir
se oye su voz la más alta,
su voz que es limpia y alegre
como arpegio de guitarra.

Y cuando explico aritmética
le resulta tan abstracta
que de flores y banderas
me llena toda la página.
Y prefiere en los recreos,
cuando juegan a las casas,
jugar con Luisa: la única
niña negra de mi aula.
A veces le llama Luisa
y a veces le dice: ¡Hermana!.

Y cuentan los que la vieron
que en aquella tarde amarga
en que no vino el maestro
era la que más lloraba.

Cuando se premie el cariño
y lo rebelde del alma,
cuando se entienda la risa
y se le cante a la gracia,
cuando la justicia rompa
entre mi pueblo y su marcha
y el tierno botón de un niño
sea una flor de esperanza,
habrá que poner al pecho
de mi niña una medalla
aunque el batey, malicioso,
me le dé tan mala fama,
y tú -mi pobre vecino-
no entiendas una palabra.

Este romance musicalizado por el sobrino del poeta,
el gran cantautor cubano Pedro Luis Ferrer. 
Disfruten de la 
magnífica introducción a guitarra y
luego de la potente voz de Pedro Luis.