sábado, 13 de diciembre de 2014

Mensaje a una sirena y Paisaje después de la batalla.

Estoy un poco liado y no he podido dedicarle tiempo al relato de Jesús de Naranjos, así que recurro a dos antiguos sonetos eróticos para llenar el vacío de la pirámide. Como siempre, gracias de antemano por la lectura.

Ilustración de Roberto Ferri / ITALIA


Roberto Ferri / Taranto 1978 / Italia

























Mensaje a una Sirena


No es esta soledad lo que me aterra
con su  manto de seda y su apatía,
es la lluvia que raja, y la sangría
que te lleva al camino en que se y
erra.

No es mi carne mundana lo que incrusta
el ánima a su piel y a su esqueleto,
es el verso que en místico secreto
me regresó de aquella guerra injusta.

Por eso si de acordes sensitivos
inoculas la dosis acertada,
seré el adicto fiel a tu llamada.

Y en tus cantos, Sirena, los lascivos,
nuestros cuerpos serán dos peces vivos
sirviéndose uno al otro de carnada.

O. Moré.

Ilustración de Roberto Ferri


Paisaje después de la batalla



Muero en la brevedad de ese disparo
que fulmina, que mata mi apetito.
Renazco en la avidez, como un proscrito,
de tus ojos brindándome el amparo.

Me quemo en el quejido, en la mordida,
me quemo con tu piel tan apetente
cuando atrapas mi sexo, ya durmiente,
para volver al punto de partida.

Se queda entre tus dedos prisionero
mi erótico cadáver de batalla
despertándose a ritmo de bolero.

Quiero decir  y tú me dices: calla.
Y llevas a tu senda al caballero
cual un soldado pródigo y canalla.


 O. Moré