lunes, 20 de enero de 2014

Desarraigo y Dinamita (de Jugando con la Décima)

O
Cubano que va, icebergs que vienen, Vladimir Iglesias Gerardo (Cuba)
Otra semana que empieza
con este lunes de frío;
aquí nunca habrá un cantío
de gallo, ni en la maleza
un chipojo con destreza
sacando el rojo pañuelo
ni nunca verás el cielo
con ese color turquí.
No obstante, yo sigo aquí,
en este extranjero suelo.

Por la noche me desvelo
y me hiere la añoranza,
 se clava como una lanza
 y allí quedo medio lelo.
Es mi drama, soy Otelo
 y Desdémona es mi islita.
La añoranza no se quita,
es crónica, duradera,
soy un pez en su pecera,
el agua me delimita.

Desarraigo y dinamita
tienen alelos comunes,
lo sé porque cada lunes
 en mi mente se dan cita
detonando la uralita
de mi techumbre barata.
La explosión que se desata
a escribir versos me avoca
y a que mi alma, ya loca,
al menos no sea ingrata.

No es una idea sensata
arrancarte la raíz,
ni del grano de maíz
renegar por la escarlata
amapola, que delata
la pasión por lo banal.
Hay más miel en el panal,
todo es mucho más complejo.
Yo quiero llegar a viejo,
seguir siendo original.

Sé que no es ocasional
mi estancia en tierra extranjera,
que no es es nube pasajera
ni rabieta emocional.
Sé que en este temporal
he de vencer sin flaqueza,
que he de beber la riqueza
de este pueblo que me acuna,
porque su buena fortuna
me alejará la extrañeza.

Integrarse es el remedio,
la medicina, la cura;
nutrirse de la cultura
y resistir el asedio
de la añoranza y el tedio, 
pero sin perder tu esencia,
manteniendo la sapiencia
que heredaste humildemente
de tu pueblo y de tu gente,
y sin cargo de conciencia.