domingo, 5 de septiembre de 2010

Monólogo del equilibrista.

Fonambulistas: Remedios Varo



En el rincón de mis manos,
donde los adversarios son comunes,
encontré unas máscaras de ceniza.
Caminé por la cuerda
con el miedo pegado a los zapatos.
Las máscaras me miraron
y sufrí la hibernación de las palabras.
Debajo de mis pies el abismo era inmenso.
Luego, una ráfaga de aire,
como esas que bañan las estatuas,
se hundía febrilmente en mi cabeza.
Equilibrista al fin, hice mi papel,
pero el miedo seguía allí, tan ridículo,
que las máscaras dispararon una sonrisa.

O. Moré