domingo, 6 de junio de 2010

Bukowski



Ivo tiró el libro sobre la mesa.
__ ¿Te ha gustado?_ Preguntó Alex.
__ Sí, bastante.
__ ¿Qué te ha gustado más?_ inquirió Alex de nuevo.
__ Todo._ contestó Ivo con un poco de fastidio.
__ ¿Todo…, todo?
__ Sí, repinga…todo el jodido libro. _ gritó Ivo con más fastidio.
__ ¿Hasta el diseño de la carátula? __volvió a insistir Alex.
__Vaya cacho de comemierda estás hecho _ dijo Ivo, aplacándose y soltando una risita cómplice.
Ambos comenzaron a reír.
Ivo tomó de nuevo el libro en sus manos, corrió una silla y se sentó frente a Alex que dibujaba, en un cuaderno, un bonito desnudo femenino, bueno, al menos el cuerpo, porque la cara era una especie de máscara africana, al estilo de las Señoritas de Avignon, de Picasso.
__ ¿Sabes…? __dijo Ivo, y alzó el libro a la altura de sus ojos, mostrándole a Alex la carátula.
__ ¿Qué?__preguntó Alex sin levantar la vista de su dibujo. Difuminaba con el dedo índice de la mano derecha uno de los senos, y lo hacía como si en realidad estuviera acariciando una teta de carne, real, la acariciaba con una suavidad extrema.
__Al principio me pareció mala.
__ ¿El qué…?
__ La carátula.
__ ¿Y, eso...?
__ Me pareció kitsch.
__ Sí, y qué te he hecho cambiar de opinión.
__ El texto, quiero decir, los cuentos, las historias. Creo que necesitaban una carátula así, tipo Pin Up: sensualidad y vulgaridad al mismo tiempo; erotismo cincuentero a tono con el alcohol y el desarraigo.
__ ¡Ah, qué profundo!__ Dijo Alex con ironía.

Entró Ileana. Su culo respingón de negra chocó contra la silla de Ivo. Llevaba un short corto, anaranjado, un top amarillo pálido y tenis a juego con el cinturón de tela, también anaranjados. Los senos apretados bajo el top hacían recordar los torsos de las damas francesas en la época de Luís XV. Formaban unos sensuales y apetecibles montículos a punto de escapar. “Ileana era una negra bonita pero demasiado votá pa’l solar”, pensó Ivo, sin dejar de mirarle a las tetas cuando la negra se les plantó delante, a ambos, con los brazos en jarra.
__ ¡Qué volá¡ __ dijo.
Ivo sabía que Alex se la estaba singando. La negra le servía de modelo y siempre que posaba para él no duraba ni dos minutos en su posición, enseguida acababan revolcándose en el camastro. Alex no tenía aguante, apenas Ileana se desnudaba ya tenía la pinga afuera y los pantalones por los tobillos.
__Aquí. __ Dijo Alex, y comenzó a difuminar el vientre y la pelvis del dibujo con la misma suavidad de antes. Luego tomó el lápiz y continuó, con ágiles trazos, dibujando el vello púbico, como si lo peinara.
__ ¿Bukoswski? __dijo la negra arrancándole el libro de la mano a Ivo. Ivo se quedó callado, esta vez mirándole fijamente a la raja, a la papaya de gruesos labios como su propia bemba de negra. Aquella ropa amarilla y naranja era como una llamarada en sus carnes prietas. “Candela” pensó Ivo. __ ¿Éste no es el que siempre está de singueta con rubias y tomando güisqui?__ agregó Ileana.
__ Más o menos, más bien yo diría que él y su alter ego, Chinasky__ contestó Alex, la miró en toda su rotundez y agregó__ bebiendo y singando, como tú y yo.
__ No seas fresco__dijo ella haciéndose la ofendida y mirando de soslayo a Ivo.
__ ¿Lo has leído? __preguntó Ivo dirigiéndose a Ileana, sin quitarle la vista de la raja.
__Claro, qué te crees, que soy una negra inculta, que sólo lee los chismes de artistas en la revista Opina. No mi amor, yo leo cosas buenas, tengo un buen maestro…
__ ¿Sí, quién?__le interrumpió Alex.
__ Pedro Juan, el calvo de arriba, el Bukoswki tropical. Tras una buena singueta me deja manosear su librero…
__ Ya vemos __dijo Alex con malicia.
__ Y me recomienda buenos autores: Houllebecq, Kerouac, Henry Miller…
__ Ah, que bien, todos muy apocados y modosos, qué coño, unos mojigatos a la hora de abordar el sexo en su literatura… ja, ja, ja. __rió Alex con ganas.
Ivo no podía apartar la vista de los labios de Ileana, de los labios de la vulva, tan perfectamente marcados en el short. Aquella papayona le estaba haciendo sudar y despertar instintos primarios.
__Qué gracioso __dijo Ileana, y le tiró el libró sobre el cuaderno de dibujo.
__Hija de puta__chilló Alex__me has hecho hacer una rayada __y levantándose, con furia simulada, se lanzó sobre la negra, cayendo ambos sobre el camastro de Alex. Ella chillaba y reía mientras el le metía manos por todas partes.
Ivo tuvo la idea de marcharse, hizo el intento de ponerse en pie y dejarlos en su juego, pero entonces vio como un portentoso seno de Ileana salió desbocado por encima del top, y como Alex comenzó a mordisquearlo y lamerlo. El instinto primario se puso en ristre, tieso como una vela.